Sería interesante que si os parece oportuno reflexionarais plasmarais qué supone para vosotras/os el "arte de educar"...

Artículo de opinión
...Educación a la deriva…
Cuando llega el momento
de realizar una reflexión, son muchos los momentos que se recopilan en la mente
a modo de pequeñas historias, anécdotas ó hazañas… Cuál de ellas más
significativa…
Estoy aquí porque desde
que me quité la venda de los ojos, no he frenado mi sed de seguir conociendo historias que me estremezcan… Para mí,
esta labor, es más una forma de vida, puesto que bajo mi cosmovisión, de nada
sirve un buen análisis de la realidad contextual sociológica que nos envuelve,
si no viene acompañada a posteriori de una intervención al nivel que convenga.
Una labor minuciosa , una tarea que requiere de un alto grado de concentración,
una elección que precisa de vocación, dado que es una labor ardua por
naturaleza…
Para ello, es necesario
partir desde una base con una idiosincrasia fundamental, un código ético y moral, ya
es que estamos ante un trabajo con personas.
Siempre una experiencia tras otra cuyas constantes son variables y cuyo núcleo,
finalidad y empeño, varían según sea esa personita ó ese grupo de personitas
con las que estás tratando, que te miran a los ojos, con una historia de vida
que les precede y con un futuro muy incierto e inestable en muchos de los
casos… Historias estremecedoras que
dan, cuanto menos; mucho que pensar…
Fui aprendiendo que, son
infinitas la multitud de teorías, estudios sociológicos, informes,
estadísticas… De estudiosos, profesionales del campo que nos acontece, que se
han atrevido y lanzado a realizar síntesis, diferentes programas y proyectos de
intervención así como tesis doctorales…
Por lo que me hacía conocer que existen multitud de enfoques que se han llevado
a cabo destinados a una mejora de la “calidad vida” de personas en desigualdad de condiciones… Dependiendo de lo ambiciosos
que fueran tales programas o proyectos a seguir, con respecto a los objetivos
que se quisieran abarcar y conseguir, la labor abarca una extensión u otra en
el mundo que envuelve a lo social, a la exclusión y a la desigualdad de
oportunidades. Observaba del mismo modo que, si hay algo que es cierto, es que posibilidades
y resultados, siempre variaban en función de las características de cada persona o grupo de éstas, pues como
bien sabemos, cada ser es infinitamente un mundo, y jamás tiene porqué un
proyecto coincidir u obtener el cumplimiento de unos objetivos, con dos grupos
de personas de características diferentes. Esto explicaba entonces lo
dificultoso de una labor íntegra, frente a tal diversidad y heterogeneidad,
esta que se plasmaba en nuestra sociedad y más teniendo en cuenta las carentes
políticas de diversidad sociológica que caracterizaban el estado español.
Han sido muchas las
lecciones recibidas desde que emprendí este camino. Muchas sonrisas que
quedarán para el recuerdo. Muchas lágrimas que ayudaron a cicatrizar el
corazón. Tuve contacto con mujeres
víctimas de violencia de género, y el placer de escuchar sus estremecedoras
historias. Conversé con menores
vulnerables y al borde de la marginación social y total, dejando que fueran ellas/os
las/losprotagonistas de sus historias teniendo el placer de intercalar a su
vez, algunas pautas de cómo entender los valores. Compartí tardes con personas de la tercera edad con graves trastornos de
demencia senil, acompañándolas en sus últimos momentos de espacio aquí en este mundo
efímero. Interaccioné con personas que padecían enfermedad mental (autismo, esquizofrenia, bipolaridad, trastorno
de la personalidad), charlando del modo más natural riéndonos juntas/os de lo
divertido que es, en ocasiones, ver cómo los árboles pueden caminar hacia el
horizonte. Me dieron infinidad de lecciones muchas personitas que a pesar de
tener discapacidad física o sensorial
(parálisis cerebral, atrofia muscular, sordera, ceguera, sordoceguera…) ví que poseían algo inmenso que a veces se nos olvida: ilusión y ganas de
soñar. Bailé, reí y canté con personas
de todas las etnias realizando meriendas
multiculturales, sintiéndome eso que tanto me gusta: ciudadana del mundo. Lloré escuchando testimonios de personas reclusas, con sed de rehabilitarse y poder llegar a ser "normales"…
Me emocioné observando que, pasado el tiempo, estas personas todavía me recordaban…
Y después de todas estas vivencias con personas tan diferentes, tan auténticas y tan bonitas, puedo decir de forma contundente que me siento una mujer afortunada y que este camino, sólo acaba de empezar…
Mis ganas de seguir
conociendo infinidad de “micromundos” particulares, mi inquietud por aprender
de todo cuanto me rodea y de las personas que se hallan en estos contextos… Me hace seguir caminando atenta a todo aquello
que está a mi alrededor. No obstante, una realidad que camina siempre de la
mano de toda esta labor social y humana a la que quiero dedicarme, siempre
está condicionada y dirigida por la ilusión y las ganas de seguir luchand, esas que en ocasiones, ahogan. Ganas
de cambio, progreso… Que, sin lugar a dudas son los ingredientes indispensables
para arrancar con fuerzas y mantener la línea a la espera de resultados, aunque
estos sean visibles solamente a largo plazo.
Pero la escalofriante realidad
que enmarca el panorama presente en nuestro campo, pueblo, ciudad, contexto, sociedad, mundo... Es la escasa y decreciente
intervención en políticas sociales, humanas, ayudas externas, fondos,
subvenciones… Que en definitiva, conforma la base para que ese trabajo de mejora de las redes sociales y
recursos humanos se haga éxito. Entre la población
juvenil, se halla hoy la futura generación del mañana, encargada de mover ésta
rueda en la que nos movemos ahora y que desde un tiempo atrás lo hace de forma
estrepitosa… Siento entonces que nos hemos convertido en una "Generación fantasma", dado que no me gusta identificarme con la NI-NI.
Y es que, es obvio
que la inestabilidad, el miedo y la desconfianza, está hoy presente en la
mirada de todas/os las/os que estamos siguiendo este camino llamado educación. Estas, alimentan un clima de
desmotivación ya no tanto para las/los profesionales que tenemos que nadar a la
deriva, sin fondos, sin herramientas necesarias, carentes de espacios en los
que realizar intervenciones, sin el personal humano que se requiere… (que
también), sino para las personas
afectadas, que, en riesgo de exclusión social, con multitud de problemas que se
acentúan día a día de forma transversal, ven truncado su sueño de avanzar en este circo. Ellos y ellas son l@s verdaderas
víctimas. Y es que, vivir así resulta una odisea, siendo muy difícil no tirar
la toalla… Esta pescadilla que se muerde la cola, resulta ser un laberinto sin
salida que nos aproxima a que todas y todos seamos testigos de un sistema
precario, en donde el “estado del
bienestar” se ha convertido en un “estado
de sálvese quien pueda”.
Si hablamos de los
proyectos que estaban en marcha desde tiempo atrás y se estaban esperando los
resultados a modo de “cosecha de beneficios” personales y de crecimiento, ya no
tienen ocasión de ver la luz, pues se les ha cortado el grifo… Si hacemos
mención a las iniciativas sociales promovidas por “X” entidades privadas… Ya no
es una vía de escape, porque no hay inversiones, y si las hay quizás muchas
otras son más interesantes que las que benefician a aquellas personas que nada
tienen… Si hacemos referencia a
las familias multiproblemáticas que tras meses e incluso años de trabajo y
sacrificio estaban consiguiendo salir a flote, en el presente hemos de decir
“adiós” viendo truncarse ese rayo de esperanza y cambio… Si abarcamos a las
personas con una preparación académica a
conciencia, habiendo depositado ilusión, fuerza y garra para poder dedicar su
vocación al trabajo con todos estos sectores de la sociedad desfavorecidos y
que muchos de ellos siguen esperando una oportunidad en la vida, ahora vemos
como compran un billete de avión con destino “algunaparte” donde poder desempeñar
un papel y dejen así de depender de la empresa más coaccionada que existe en
nuestro país: el INEM…
¿A qué debemos aferrarnos
entonces, señoras y señores…? ¡No es fácil seguir luchando cuando ni tan
siquiera se dignan a escucharte…! Y la ilusión que de forma innata me inunda,
se apaga forzosamente…
… Es pues cuando esta
reflexión de realidad, se alimenta de frustración, crece como la espuma y cae
por su propio peso, como una triste viñeta de un cómic, que todas/os observan y
quieren cambiar... Como una extraña fuerza gravitatoria que me adentra hacia la
profundidad de un caos que entristece…
Creo totalmente necesario
y vital describir este escenario oscuro, esta crónica para la situación que me
corroe, pues es un engranaje oxidado, puramente palpable y visible en el hoy,
aquí y ahora. Por lo que veo que el futuro como educadora social, será una labor de enfrentarse a una contienda
llena de frentes peligrosos, sin conciencia y sin escrúpulos, ya no tanto a
ésta en sí misa, sino más bien a los bastardos que vigilan desde arriba… Eso, si antes no me roban la sangre para poderse lucrar con ella.
nika
AHORA MÁS QUE NUNCA
...Revolución...

Magnífico artículo Nika. Y como tú bien dices educar es un arte. Muy pocos artistas existen que lo lleven a cabo con la grandiosidad que abarca la palabra "educar"
ResponEliminaEducar es acompañar, es interactuar entre las personas, es dejar que la mente de la otra persona se abra a un mundo lleno de preguntas y encuentre él mismo la respuesta, educar es comprender,es ayudar a que la persona sea libre,es mostrarle que los errores son un apredizaje necesario para la realización de la persona.El arte de educar es aprender también de las personas y situaciones que te rodean.El arte de educar va mucho más alla, pero esta es mi pequeña aportación de lo que para mi significa.
Elimina“La cuestión del sueño posible tiene que ver precisamente con la educación liberadora, no con la educación domesticadora. La cuestión de los sueños posibles ,repito, tiene que ver con la educación liberadora en cuanto práctica utópica. Pero no utópica en el sentido de algo irrealizable; no utópica en el sentido de quien habla sobre algo imposible, sobre sueños imposibles. Utópica en el sentido de que es una práctica que vive la unidad dialéctica, dinámica, entre la denuncia y el anuncio, entre la denuncia de una sociedad injusta y explotadora y el anuncio del sueño posible de una sociedad que por lo menos sea menos explotadora, desde el punto de vista de las grandes masas populares que constituyen las clases sociales dominadas” Paulo Freire
gigante nika, muy conmovedor, gracias por compartirlo!
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