Recuerdo como en mi último viaje a Italia, ví un cartel algo parecido a este... Y me trajo muy buenas vibraciones...
Y es que: Una sonrisa vale más que mil palabras... La psicología inversa es una tarea educativa más allá de las aulas. Para explicarme, haré referencia a una situación cotidiana con la que probablemente todas/os nos hayamos encontrado alguna vez: cuando entras en algún comercio o te cruzas con alguna persona en el ascensor y no se digna ni tan siquiera a saludar, mi respuesta automática de un modo innato es colocar mi mejor sonrisa y decir con mucho entusiasmo "Hola, buenos días, buenas tardes o qué día tan maravilloso hace hoy". De este modo educado, estás "obligando" a que esa persona responda y le estás dando a su vez, una lección de educación, de un modo muy sutil y sin faltar el respeto, porque, la educación ante todo. Se ha podido dar el caso de que aún así, mantenga la mirada gacha o mire con ojos de incredulidad, si así sucede suelo darlo como un caso perdido, y más teniendo en cuenta, que no sabemos qué sucede realmente tras esa repuesta o tras la vida, en general, de la persona... Pero por norma, acciones banales de esta índole, suelen suponer lecciones, y es un modo de reeducación, aprendiendo a responder de otras formas.
La sonrisa, al amabilidad y las buenas formas, son nuestra mejor carta de presentación... Es ese código humano que funciona allá donde vayas, ese saber estar que va más allá de una educación formal o informal... Cualquier contexto sociológico en el que te desenvuelvas siempre aceptará la educación como la mejor arma para mejorar las relaciones humanas...
Nika me ha encantado lo que has escrito, esto me recuerda una vez, que iba por la calle y descubrí que la mayoría de personas me sonreían, pensé: que gracia! hoy debe ser el día de la simpatía, la alegría o algo así, pero esto me iba pasando muy a menudo, hasta que descubrí, que yo voy por la calle con una sonrisa de oreja a oreja y aunque algunos puedan pensar que llevo cara de boba, he descubierto que la mayoría de las personas me devuelven esa sonrisa y hasta algunos llegan más allá y me saludan, son gente extaña que ni conozco, pero que gratificante es ver como la gente y la vida te sonríen.....
Recuerdo como en mi último viaje a Italia, ví un cartel algo parecido a este... Y me trajo muy buenas vibraciones...
ResponEliminaY es que: Una sonrisa vale más que mil palabras... La psicología inversa es una tarea educativa más allá de las aulas. Para explicarme, haré referencia a una situación cotidiana con la que probablemente todas/os nos hayamos encontrado alguna vez: cuando entras en algún comercio o te cruzas con alguna persona en el ascensor y no se digna ni tan siquiera a saludar, mi respuesta automática de un modo innato es colocar mi mejor sonrisa y decir con mucho entusiasmo "Hola, buenos días, buenas tardes o qué día tan maravilloso hace hoy". De este modo educado, estás "obligando" a que esa persona responda y le estás dando a su vez, una lección de educación, de un modo muy sutil y sin faltar el respeto, porque, la educación ante todo. Se ha podido dar el caso de que aún así, mantenga la mirada gacha o mire con ojos de incredulidad, si así sucede suelo darlo como un caso perdido, y más teniendo en cuenta, que no sabemos qué sucede realmente tras esa repuesta o tras la vida, en general, de la persona... Pero por norma, acciones banales de esta índole, suelen suponer lecciones, y es un modo de reeducación, aprendiendo a responder de otras formas.
La sonrisa, al amabilidad y las buenas formas, son nuestra mejor carta de presentación... Es ese código humano que funciona allá donde vayas, ese saber estar que va más allá de una educación formal o informal... Cualquier contexto sociológico en el que te desenvuelvas siempre aceptará la educación como la mejor arma para mejorar las relaciones humanas...
Nika me ha encantado lo que has escrito, esto me recuerda una vez, que iba por la calle y descubrí que la mayoría de personas me sonreían, pensé: que gracia! hoy debe ser el día de la simpatía, la alegría o algo así, pero esto me iba pasando muy a menudo, hasta que descubrí, que yo voy por la calle con una sonrisa de oreja a oreja y aunque algunos puedan pensar que llevo cara de boba, he descubierto que la mayoría de las personas me devuelven esa sonrisa y hasta algunos llegan más allá y me saludan, son gente extaña que ni conozco, pero que gratificante es ver como la gente y la vida te sonríen.....
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