LA AVARICIA EMPRESARIAL SE COBRA LA VIDA
La avaricia empresarial se cobra la vida de más de 381 personas.
La mal entendida globalización como la deslocalización de empresas en busca de emplazamientos con menor coste en mano de obra y normativas más laxas en materia de seguridad y salud, son el paso previo al empobrecimiento general de las condiciones de trabajo. Vicente Sánchez. Politólogo.
La “competitividad” empresarial con una
organización del trabajo del siglo XIX, está tras el derrumbe de un centro de
producción textil en Bangladesh, con más de 381 fallecidos,
2.437 personas rescatadas y un gran número de desaparecidos. Todo ello en un
mercado de trabajo con sueldos mensuales de 40 €, jornadas de 12 horas día y sin
derechos reconocidos. 400 mujeres han sido víctimas de la voracidad empresarial,
trabajando en ínfimas condiciones de seguridad estructural, punta del iceberg
del resto de condiciones de trabajo, rayanas a la “esclavitud”.
Dramático accidente por la inaplicación de normas de seguridad y salud, con el
fin de atraer instalaciones fabriles de bajo coste y alto rendimiento en los
mercados occidentales. El Sur pone la mano de obra, la exposición al riesgo y
las ínfimas condiciones de vida y trabajo, en beneficio del Norte que consume y
se lucra de una producción barata y pingües beneficios empresariales. La lucha
de clases entre sociedades. Este mismo modelo Norte-Sur se traslada al propio
seno de la Unión Europea. Los países mediterráneos aportan mano de obra
intensiva de escaso valor añadido y elevan a rango constitucional la obligación
prioritaria del pago y control de su deuda pública; mientras que el norte se
beneficia de un mercado cautivo, sin oscilaciones en la paridad de la moneda y
donde sus bancos privados financian deuda pública a alto interés de los países
necesitados del sur.
En España las cifras del 1º trimestre de 2013 de la EPA evidencian que los
recortes de la Troika y el FMI ponen como único valor la
obligación del pago de la deuda y generan desempleo, desigualdades y
empobrecimiento. Crece el número de desempleados en 237.400 personas más, lo que
ha situado el número total de personas sin trabajo en 6.202.700 (26 % población
activa). ¿Acaso nos quieren abocar al modelo de producción, salud, condiciones y
resultados de Bangladesh?
Trabajo informal, poder discrecional de la patronal, ejercito de reserva como
medida de presión para la imposición de condiciones de trabajo unilaterales,
plena disponibilidad laboral. Los trabajadores sufren el desempleo, los ajustes,
la presión sobre las condiciones de trabajo; a la vez que el deterioro de las
prestaciones sociales del Estado del Bienestar. El Gobierno impone métodos que
refuerzan la acumulación capitalista, mercantilizando ámbitos públicos antes
vetados al beneficio privado. Así, la educación, la sanidad, la dependencia. Es
la “acumulación por desposesión”, que tiene por objetivo
mantener el sistema capitalista actual, repercutiendo en los sectores
empobrecidos la crisis al tiempo que se privatizan los
recursos públicos; todo ello junto a un Estado policía poco interventor que
limita al máximo sus políticas públicas de redistribución de la renta.
La violencia organizacional en las empresas que llega al
extremo de la “selección natural”. Se penaliza al enfermo que se ausenta y se
premia al “resistente”, que renuncia al ejercicio de sus derechos (permisos
retribuidos) y hasta a la recuperación por enfermedad. Se valora el
presentismo y la
disponibilidad de los trabajadores, más que las
capacidades y habilidades. Mejor producir rápido que innovar.
Hoy más que nunca se hace necesaria la intervención pública para garantizar
los derechos, corregir los abusos, regular el mercado de trabajo, limitar el
fraude empresarial y facilitar vías de crédito a las empresas para que éstas
junto al Estado puedan crear empleo digno y de calidad.
Autores: SOCIOLOGOS SIN FRONTERAS
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada